lunes, 2 de febrero de 2015

Entrevista a Angie Romero

Angie Romero tiene 18 años y estudia Ingeniería Empresarial en la Universidad del Pacífico. Ella disfruta mucho viajar, conocer nuevos lugares, salir con amigos y ver películas de terror. Quiere seguir sus estudios en el extranjero y volver a gestionar las empresas familiares.

¿Cómo así escogiste tu carrera?

La verdad es que me convenció mi familia, mi madre especialmente me habló muy bien de la universidad y decidí investigar un poco más, me sorprendió mucho el prestigio que tenía. Luego, elegí la carrera, me pareció que tenía un malla muy completa y que me daría flexibilidad para poder desarrollarme en el área que desee en el futuro.

¿Ya has pensado a que te quieres dedicar?

La verdad es que no lo he analizado mucho, pero por ahora me ha gustado mucho el área de procesos de mi carrera, ayudar en la parte productiva de una empresa me parece una de las partes más importantes del negocio y me brindaría un trabajo muy estable en el futuro.

¿Cuál sería, entonces, tu trabajo ideal?

Quisiera continuar con las empresas que formaron mis padres y hacerlas crecer más. Siento que he aprendido bastante y quiero aprovechar eso y poner en práctica mis nuevos conocimientos para gestionarlas eficientemente, eliminar elementos que no les favorecen y aumentar herramientas que mejorarían su funcionamiento.

¿En dónde te ves de acá a 7 años?

Tal vez esté cursando o ya haya terminado mi maestría, de preferencia en otro país como Australia, siempre he querido estudiar allá.

¿Hay algún otro país que quieras conocer?

Si, últimamente he pensado en viajar a Panamá, quiero ver sus playas y conocer a la gente, he escuchado cosas muy interesantes sobre ellos; además, dicen que todas las cosas están baratas. También quisiera regresar a Estados Unidos, tal vez una temporada más larga de la que estuve la última vez. Sería lindo poder descubrir más lugares o al menos las ciudades principales. Así también desearía seguir conociendo al Perú, tengo como propósito este año terminar de ir a los departamentos que me faltan, sólo me quedan dos.

¿Tienes algún otro pasatiempo aparte de los viajes?

Sí, adoro ver películas, especialmente las de terror, recientemente vi “Terror en el Lago”. Intento ir al cine con mis amigos al menos una vez al mes, aunque a veces el estrés de la universidad consume todo mi tiempo. El ciclo que viene espero poder dedicar conscientemente algo de tiempo a actividades que me relajen para no volverme loca con los cursos.

¿De qué manera te apoya tu familia en tus actividades de la universidad?

Bueno, como mi familia es de Tumbes, la mayoría vive allá, yo vivo sólo con mi hermano y nos apoyamos mutuamente ya sea en tareas de la casa como en trabajos de la universidad, siempre que este a nuestro alcance. Mi mamá, también, aunque no viva con nosotros, siempre nos llama o hablamos con ella por Skype y nos aconseja sobre todo tipo de temas, eso me ayuda mucho todos los días y de alguna forma me hace la vida más fácil aquí.

¿Fue fácil acostumbrarte a la vida de Lima?

Definitivamente no, honestamente hasta ahora no me logro acostumbrar, es una ciudad muy caótica para mi gusto, muy desordenada y peligrosa. Extraño el ambiente más pacífico en el que vivía. También extraño la comida, odio tener que cocinarme sola, es una de las cosas que más me afectó al mudarme. De por sí el tener que ver por mi misma sin que nadie me controle es díficil, pero supongo que así se aprende.

¿En la actualidad, cuál es uno de los acontecimientos que más te ha afectado o llamado la atención?


Creo que los atentados que ocurrieron contra la revista Charlie Hebdo en Francia. Muchos defienden la libertad de expresión pero creo que ellos también exageraban. Tampoco es que con esto esté a favor de las matanzas, nada justifica ese horroroso acto; pero creo que debió de haber más respeto desde un principio.

lunes, 19 de enero de 2015

Guerra de tintas


En el contexto en el que vivimos, es casi imposible no ser testigo de la prensa sensacionalista. Problemas políticos, enredos religiosos, banalidades o incluso los amoríos y des-amoríos de famosos del mundo chicha. Es tal la demanda de estos escándalos, que son pocos los que tenemos que recurrir a los  medios de comunicación que aún no nos brindan la dosis diaria de prensa amarillista.


Estamos tan acostumbrados a la proliferación de este tipo de prensa, que tal vez nos sea difícil aceptar que no se originó aquí mismo. Este tipo de noticias exageradas, si bien expuestas de distinta manera, están presentes en cada rincón del mundo. Un gran ejemplo es la recientemente atentada revista Charlie Hebdo, caracterizada por sus sátiras y exageraciones políticas, sociales y religiosas.

Pero... ¿dónde es que se originó? La prensa amarillista nace en Estados Unidos a fines del siglo XIX. Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, dueños de New York World y New York Journal, respectivamente; tras las incesable búsqueda de atraer a más lectores e incrementar sus ingresos, magnificaban las noticias haciéndolas más escandalosas y por ende más atractivas a los compradores.

Uno de los acontecimientos que impulsó la expansión de este tipo de prensa fue la guerra de Independencia de Cuba. Hearst y Pulitzer se dedicaron a tergiversar las noticias en contra de la ética periodística, exagerar otras o presentar determinados hechos y declaraciones fuera de contexto, tergiversando la realidad.



Ambos periodistas fueron demandados por manipular las noticias por el diario New York Press, quien les atribuyó el nombre “prensa amarillista” gracias al personaje del famoso cómic Hogan's Alley, "The Yellow Kid", que en ese tiempo se publicaba en ambos diarios. El anterior también es un juego de palabras en inglés (yellow significa tanto amarillo como cobarde), dando a entender que la prensa amarillista era cobarde. Así se muestra en uno de sus artículos publicados en 1898: We call them Yellow because, they're yellow (Los llamamos amarillos porque son cobardes).


miércoles, 7 de enero de 2015

NAVIDAD, NAVIDAD, ¿BLANCA NAVIDAD?

SEGÚN LA HISTORIA, PAPA NOEL Y JESÚS NO SERÍAN TAN DESTEÑIDOS.


Por Luis Casassa|Lunes 23 de Diciembre del 2013 | 16:14

Luego del traumático evento que debió significar para ti enterarte de que Papá Noel no existe (qué, ¿aun no lo sabías? Uy chu#@, creo que la fregamos. Habla urgentemente con tus padres estimado e ingenuo lector), ahora tendrás que cambiar la imagen mental que tienes de él (un viejo gordo, sonrosado, canoso y barbón) por la de un pingüino. Pero si eres tan inocente como Megyn Kelly, posiblemente tendrás que asimilar más cambios. Te sorprenderá saber que San Nicolás, el santo que inspiró la figura del viejo pascuero, estaba lejos de ser blanco. Pero te tenemos más sorpresas.

Todo empezó a raíz de un artículo de Aisha Harris, titulado "Santa Claus no debería ser más un hombre blanco", en el que esta afroamericana relata cómo en su niñez conoció a dos Papa Noel: el que todo el mundo reconocía, un gordo blanco y cariñoso que se exhibía por las calles y centros comerciales, y el de su casa, igual de obeso y bonachón pero de piel negra (curiosamente parecido a su papá).  Ni con la explicación de su padre, que le aseguró que Papá Noel era de distintos colores según la familia que visitaba, Aisha quedó tranquila.

Pudo tragarse el cuento de que era este personaje el que en un solo día repartía billones de regalos a los niños del mundo pero fue incapaz de procesar eso de un Santa Claus camaleónico. Aquel acontecimiento le hizo proponer este año, en el mencionado artículo, cambiar la figura tradicional de Papá Noel, por ser racista, por la de un pingüino (mitad blanco, mitad negro).

La presentadora de Fox News, Megyn Kelly, estuvo en total desacuerdo con Harris e invocó a la población a que no confunda a los niños porque, como afirma en el video (en inglés), Santa Claus es blanco... como Jesús:

"No hay que modificar la realidad simplemente porque nos hace sentir incómodos. Jesús era un hombre blanco. Se trata de una figura histórica, es un hecho constatable, y quiero que los niños lo sepan, igual que Santa Claus también era blanco. ¿Cómo se puede cambiar la historia y hacer que un afroamericano represente a Santa Claus?", dijo con total convicción la conductora.

Antes de que empieces a darle la razón a Megyn Kelly y decir "¡Pfffff, qué ridícula la propuesta de Harris, Papa Noel no es un pingüino! (aunque en Corea del Sur ya los vistan como tal)" deberías preguntarte: "¿Papá Noel es como lo conoces?". Veamos qué nos dice la historia.

El personaje de Papa Noel está basado en un hombre real: Nicolás de Bari (no, ni el cantante italiano ni el militar peruano, si creíste que era uno de ellos probablemente deberías someterte al Jojojómetro). Pero San Nicolás (como también se le conocía) estaba lejos de ser un hombre blanco. Nacido en el año 280 en Myra, una ciudad que estuvo bajo dominio griego, persa y romano, y que ahora pertenece a Turquía, su aspecto era más o menos el siguiente:

Barba blanca, sí, pero piel más bien oscura, es decir, más parecido al Santa Claus de Harris que al de Kelly, como podemos comprobar viendo este video (en inglés) :

El blanqueamiento de Santa, es decir, la transformación de San Nicolás a Santa Claus, fue realizado en Nueva York. Los holandeses llamaban a este santo Sinterklaas y luego de que estos emigraran a Estados Unidos y fundaran Nueva Holanda (hoy Nueva York), el escritor Washington Irvin llamó Santa Claus a este personaje en 1624, burlándose de la pronunciación que tenían los gringos al decir su nombre.
En 1863, Thomas Nast lo convirtió en un viejo gordo y risueño en sus tiras cómicas navideñas del Harper's Weekly y, finalmente, en 1902 Habdon Sundblom le puso el traje rojo por encargo de la Coca Cola confundiendo desde entonces a miles de niños, incluida una niña llamada Megyn Kelly.

Pero el gordito del traje rojo no es el único desteñido por la cultura en esta historia. Hace unos años, el arqueólogo israelí Joe Zygas encontró un cráneo en Jerusalén perteneciente a un hombre muerto en el siglo I, es decir, en el mismo siglo en el que nació y vivió Jesús. Evidentemente, no era Jesús (bueno, no sabemos cómo se llamaba, pero nos referimos a que no era el Jesucristo que aparece en este libro) sin embargo vivió en la zona donde se presume habitó el primogénito del de arriba. Tomando la calavera como base, se armó una cabeza de barro. A ésta, un equipo de la BBC le añadió cabello, barba y piel con técnicas 3D, basándose en pinturas hechas de Cristo en el siglo III, en Siria e Irak. El resultado fue el siguiente: 


Sí, de vivir en la actualidad y decidir viajar a los EEUU, seguramente un grupo de agentes aeroportuarios racistas no dejaría pasar a este Cristo a un avión sin antes revisarlo minuciosamente. Lo importante es que este sujeto cuyo rostro fue reconstruido gracias a la tecnología, compartiría características faciales con Jesucristo (que era un judío de Palestina), ya que pertenecían a la misma etnia y por lo tanto compartían ciertos rasgos distintivos.
Entonces, ¿por qué el cristo de las películas se parece más un hippie gringo de los 60? Podría ser que algunas pinturas que retratan a Jesús tuviesen como modelo a César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI.

Jesus Borgia
La teoría dice que para evitar que algunos católicos protestaran por la masacre de judíos y musulmanes que venía llevando a cabo la iglesia católica, en el siglo XV el Papa Alejandro VI ordenó que se destruyeran todas las pinturas que retrataran a Jesús con rasgos semíticos, y más bien, puso a su hijo, César Borgia, como modelo del nuevo Jesús. Es decir, para malograrte aún más la Navidad, te estamos diciendo que la imagen que tienes de Jesucristo (fácil en un cuadrito en la sala de tu casa) es la de un político cruel y ambicioso, con muchísimos asesinatos en su haber.

Lamentamos que Megyn Kelly no pueda celebrar este año una "blanca" Navidad, pero como ella misma afirmó en el vídeo: "El hecho de que (la verdad) te haga sentir incómodo, no significa que tenga que cambiar".

Más información en el siguiente video (en inglés):